sábado, 7 de enero de 2017

Cálidas mañanas de café amargo, con 2 cucharadas de promesas.


El-: Hoy me siento fugaz, transparente, algo efímero que podría desaparecer en un instante.
Ella-: Mis días suelen ser como mi café amargo, con el recuerdo cálido y su fuerte sabor que permanece presente.
Sus miradas se cruzan, y una mezcla cálida y violenta surge.
El-: Hoy mi cucharada de promesa es, llenarte de momentos espontáneos, mágicos, y detalles inesperados, besos suaves con apenas un leve roce, que te llenen de intriga, y la sensación de necesitar un segundo, o un tercero, prometo ser tu complemento fugaz y efímero.
Ella-: Hoy mi cucharada de promesa es, enseñarte como una cálida sonrisa puede perdurar aun después pasado el momento causante, ser tu equilibrador diario, y enseñarte la eternidad que me acompaña día a día, y tatuar como runas en tu cuerpo, mis besos, mis caricias e impregnar esos momentos con mi fragancia, mi esencia, y puedas sentirme cerca, y ser tu café amargo favorito duradero, tu complemento cálido y eterno.

Escrito por: Un soñador poeta.

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